La deficiencia de hierro (ID en inglés) es la más común de las deficiencias nutricionales, y la anemia por deficiencia de hierro (IDA en inglés) es la anemia más frecuente en el mundo (Umbreit 2005). Las mujeres embarazadas tienen riesgo de padecer ID e IDA debido al requerimiento adicional de hierro que supone el crecimiento del feto, la placenta, y el aumento de la masa celular roja materna (Makrides et al. 2003). Los valores de hemoglobina que corresponden a 30mg/dL o menores definen la ID y la IDA, respectivamente. La suplementación con hierro es una práctica generalmente recomendada durante el embarazo con el fin de contrarrestar los efectos de la ID y la IDA, y por lo tanto evitar el riesgo elevado de sufrir un parto prematuro (Scholl 2005).
Existen 3 vías posibles para prevenir y controlar el desarrollo de la ID y la IDA: diversificación dietaria, fortificación alimentaria, y suplementación individual. (Zlotkin 2002). El tratamiento comúnmente utilizado para tratar estas patologías es la administración oral de hierro como sulfato ferroso. La gran cantidad de sulfato ferroso que se administra a los pacientes con ID e IDA está relacionada con la pobre biodisponibilidad del hierro inorgánico. Además, la administración oral de sulfato ferroso produce numerosos problemas, incluyendo molestias gastrointestinales, nauseas, vómitos, diarrea, estreñimiento y a menudo aumenta la susceptibilidad a infecciones.
La idea de administrar oralmente lactoferrina como una molécula transportadora del hierro es muy interesante....... ver PDF completo del ensayo
jueves 11 de diciembre de 2008
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